Cada vez que ingresás a un local comercial, un restaurante o un edificio de oficinas, confiás en que alguien se encargó de que haya matafuegos en condiciones, detectores funcionando y salidas de emergencia libres. Pero esa confianza tiene un problema de fondo: en Argentina no existe un Código Nacional de Protección Contra Incendios que regule estas actividades de manera uniforme en todo el país.
Una brecha que cuesta vidas
La tragedia de Cromañón, en 2004, dejó 194 muertos y más de 1.400 heridos. Las investigaciones revelaron matafuegos despresurizados, salidas de emergencia bloqueadas y habilitaciones vencidas. No fue un accidente aislado: fue el resultado de años sin control real, sin normativa clara, sin exigencia profesional.
Veinte años después, el escenario de fondo no cambió del todo. Cada provincia y municipio aplica sus propios criterios. Lo que es obligatorio en Buenos Aires puede no serlo en Mendoza. Lo que un profesional certifica en Córdoba puede no tener el mismo respaldo técnico que en Santa Fe. Esta fragmentación deja enormes zonas grises donde la seguridad queda librada a la voluntad de cada propietario o municipio.
Tres pilares que faltan
Para que la protección contra incendios funcione de verdad, se necesitan tres cosas que hoy el país no tiene integradas:
- Legislación nacional unificada que fije estándares mínimos para todo el territorio
- Concientización real de la sociedad sobre los riesgos y derechos
- Control efectivo con fiscalización y consecuencias
Sin los tres, la cadena se corta.
El rol de CEMERA
La Cámara Argentina de Protección Contra Incendios trabaja activamente para que esta ley exista. Desde comisiones técnicas en materia de extintores, sistemas de detección y seguridad pasiva, hasta mesas de diálogo con funcionarios y participación en los comités de normas IRAM, CEMERA construye los cimientos del marco regulatorio que el país necesita.
La propuesta es concreta: un código que unifique criterios, exija especialización profesional para ejecutar proyectos, y expanda el control a todo el territorio.
No alcanza con las ganas
Que un establecimiento tenga matafuegos no garantiza nada si están vencidos. Que haya detectores no sirve si nadie los mantuvo. La seguridad contra incendios no es una formalidad: es infraestructura crítica. Y como toda infraestructura crítica, necesita una ley que la sostenga.
CEMERA sigue impulsando ese proyecto. Porque la pregunta no es si Argentina necesita esta ley. La pregunta es cuánto más tiempo puede permitirse no tenerla.


